Porque solo tú pudiste desnudarme con palabras, con gestos y miradas, conocerme más que yo ante un espejo de infinitos reflejos.
Fui amante, fui arrogante, grite cuando debí susurrar, tuve prisa y miedo al vivir lo importante.
Dije, luego olvide como decir. Y es que olvidé como decir lo decisivo, como decir lo necesario, como necesitar lo imprescindible y como prescindir lo inevitable.
Obvié miles de disculpas al mismo tiempo que cayeron hojas de libreta, con sueños ajenos, sueños de ti.
Y en un gesto violento, quien sabe si me contendré, quien sabe si el miedo me domine, quien sabe si lucharé para ganar o si preferiré no luchar para llenarte de espléndido ego. Pues he ido y venido cientos de veces desde la esquina de la realidad.
