20 de septiembre de 2011


Debería guardar silencio,
callar lo que siento, lo que veo, 

voltear la cara y no pensar en eso más; 
atar mis pasos, quemar mis ojos,
pero resulta que no puedo.
Y pasa que no se que siento,

Y pasa que no estoy lista,
nunca estoy lista,


hablo de amor porque lo busco,
intento comprenderlo y al principio no me es fácil.
evito la tristeza tanto como puedo, 
y todo me sorprende y me provoca. 
Yo no espero otra cosa que no sea entendimiento, 
dejar una semilla curiosa que germine con el tiempo. 
Estoy jugando, es cierto, 
pero es que alguien se robó mi infancia cuando todavía era mía 
y no por eso crezco, y no por eso grito. 
Grito porque me divierte ver saltar asustados a mis pequeños delirios.


A veces, cuando salgo, camino un largo rato
sin rumbo fijo, me detengo en los jardines,
me siento en las banquetas y fumo un poco 
mientras escribo mentalmente cosas que luego me olvido. 
esa es mi vida, cazar ideas, 
soñar despierta y casi siempre hablar dormida, 
y de vez en cuando, 
cuando estoy de suerte, 
estar contigo.




Se puede acariciar con palabras 

15 de septiembre de 2011

En un lugar en el que nunca he estado, felizmente más allá de cualquier experiencia, tus ojos tienen su silencio: en tu gesto más frágil están las cosas que me cercan, o aquellas que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Tu mirada más leve fácilmente puede desterrarme, pese a que he cerrado mi ser como dedos, tu me abres siempre pétalo por pétalo, como la primavera abre tocando hábil, misteriosamente su primera rosa, o si es tu voluntad cerrarme, mi vida y yo se cerrarán muy hermosamente, repentinamente,
como cuando el centro de esta flor imagina la nieve descendiendo cuidadosamente en todas partes.

Nada de lo que puedo percibir en este mundo se compara con el poder de tu intensa fragilidad: cuya textura
me fuerza con el color de sus tierras, mostrando muerte y eternidad con cada respiración...

No sé que hay en ti que se cierra y se abre, pero se que hay algo en mí que entiende que la voz de tus ojos es más profunda que todo el invierno.





13 de septiembre de 2011



No creo en el mal, creo sólo en el horror. En la naturaleza no existe el mal, sólo la abundancia de horror: las plagas, los males, las hormigas y los gusanos.



1 de septiembre de 2011

Mi casa se vuelve a caer, mis flores se mueren de pena, mis lagrimas son charquitos que caen a mis pies...