justo como si este día no importara.
Música de fondo que embiste mi oído para susurrarme que aún no te he perdido,
deducciones claras y otras abstractas,
el viento azulado que se siente tocado,
caricias sin dueño que recibo para irme perdiendo,
como diciendo "Puedes hacerlo".
Colores en blanco enfrentando el abismo que se rehúsa a no tener tacto,
grises y negros gritando que la coherencia no existe,
mojados mis labios sumergen suspiros provenientes de tu latido
y tranquilas mis manos bailan sobre el teclado.
Adjetivos volando alrededor de mi espacio asignado,
evitando ser alcanzados emprenden un vuelo implorándome que me haga a un lado.
Pero la noche es mi cómplice, no los veo pero los encuentro;
los encarcelo, exprimo su decir y después los dejo ir.
Húmedos mis ojos quieren hundirse frente esta misteriosa vida tuya que aun no conozco,
me pongo valiente y escalo a la cima para ver todo de frente.
Observo todo y me detengo ante ello. Me gusta el misterio.
Este es mi desorden y le ruego a otra fuerza que no te deje verlo.
De un rojo suavizado reencuentro los velos del entierro de mis sentimientos.
Lentos movimientos con los que nacen un encuentro que no ha tenido tiempo
y se vuelve incierto el deseo mio de volver a conocernos.
Un sentir no tiene gracia si tú no estás aquí para poder verlo.
Naranjas vivos que inundan los caprichos y cambian el hastío en un lugar solo mio.
Emociones nuevas que abren mis nudillos y las reducen a un latido,
sensaciones que endurecen tus bellísimos labios finos rompen el destino.
Hoy yo te siento conmigo pero no sé por qué no eres mío. Se le pagan las deudas al olvido.
Pequeños son tus ojos pero es grandioso lo que encierran.
Los desconocidos matices de tu nombre solo me persiguen,
y tibio el recuerdo de tus labios rosas que no me dejan libre.
Indomable el sentimiento que implora ser parte de tu anhelo
Complejas son las luces y las sombras que se elevan para hacer caer mis piernas,
tersas fueron tus manos que me rodearon y celosa mi mirada pide encontrar tu entrada.
Sin motivo, mi cariño se incorpora en el espejismo de tu vida que no es mía,
que no me corresponde a causa de tu orgullo sin sentido.
Dispersos mis deseos, se fugan hacia mi cielo invitándote a ti ser su dueño,
Mis labios abandonados se refugian en mi sueño que aún recuerda tu aliento.
Y luego sin peso ni arrepentimiento me despierto y guardo ese sueño en mi historial.
Sin fuerza, te escribo mil cartas archivadas en mi mente, cartas selladas con veneno.
Ambiciono tu ironia y me lleno de energía al soñar que te invento o te re invento.
Arde en mí una llama que ha crecido día con día y que ya es tuya hoy en día.
Por más que intento no se aplaca la insaciable sensación de ver tu color haciendo fila junto al mío.
Y te quiero. Pero esta noche como otras más, tenerte a mi lado ha sido un invento.
... Para el que por no tener alma se había apoderado de mi calma.
